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Del molde al ring: la familia que convirtió su pasión por los juguetes de lucha libre en un legado

La familia de Mario González mantiene una tradición de décadas ligada a los juguetes de lucha libre, una expresión popular vinculada con la cultura de la Ciudad de México. Su hijo Fernando González Galicia conserva el taller y los moldes, mientras que su sobrino Dark Steel llevó esa herencia familiar hasta los cuadriláteros como luchador profesional.

El taller fue visitado en el marco del Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional. Ahí se fabricaron algunos de los primeros juguetes de figuras como El Santo, Blue Demon, Rayo de Jalisco, Cavernario Galindo, Black Shadow y Mil Máscaras.

El origen de los primeros luchadores de juguete

Mario González comenzó como escultor de madera y también trabajó con figuras de plomo y plástico. De acuerdo con la historia familiar, las primeras figuras de lucha libre fueron elaboradas durante la década de 1950 con materiales como madera, yeso y aluminio.

Con el paso del tiempo, la fabricación incorporó máquinas y moldes de zamak y polietileno. Para reproducir las características de los gladiadores, Mario González y otro artesano utilizaron fotografías de los luchadores, hasta reunir una colección de alrededor de 150 figuras.

El taller también mantuvo vínculos con algunos representantes de la lucha libre. Entre las historias recordadas se encuentra la relación de Mario con El Cavernario, quien acudía con frecuencia para solicitar su figura, así como el interés de la familia de El Santo por el juguete inspirado en el luchador.

Tres generaciones alrededor de un mismo oficio

Fernando González Galicia estudió odontología y se dedicó a la música durante cinco décadas. Sin embargo, cuando su padre enfermó comenzó a apoyarlo en la fabricación de juguetes y posteriormente rescató los moldes y las figuras que forman parte del legado familiar.

La producción se sostiene con la participación de distintos integrantes de la familia. Algunos colaboran con la pintura y otros aportan nuevas ideas para las figuras; Fernando considera que su hija Rebeca, de 29 años, podría continuar con el trabajo del taller.

Las figuras sin pintar tienen un costo de producción aproximado de 10 pesos y se comercializan principalmente por internet. El trabajo artesanal ha llegado a compradores de países como España, Japón y China.

De los juguetes de lucha libre al ring profesional

Dark Steel comenzó a acercarse al taller cuando tenía 11 años. Primero jugaba con los muñecos y después aprendió a fabricarlos; incluso creó sus propios personajes y los pintaba con plumones antes de desarrollar una figura inspirada en su identidad como luchador.

Su personaje surgió a partir de un molde de Mil Máscaras y un antifaz inspirado en una máscara de tiburón. También tomó elementos de Max Steel y de los personajes Obito y Kakashi, de la serie Naruto, para construir su imagen y su máscara.

El debut de Dark Steel en la lucha libre ocurrió en octubre de 2020. Sus primeros profesores fueron Brazo de Plata y Brazo de Oro, y desde entonces ha mantenido una relación cercana con el trabajo artesanal del taller.

Entre sus piezas personales se encuentran una figura de su padre, Balky Show, quien se desempeña como anunciador de gladiadores, y máscaras elaboradas en homenaje a Luxus, el Dragón del Trueno, y a La Calaca, profesor de la Arena San Juan Pantitlán.

La historia de esta familia muestra cómo una tradición artesanal puede transmitirse entre generaciones y transformarse con el tiempo. Los moldes que comenzaron representando a los grandes ídolos de la lucha libre ahora también acompañan el camino de uno de sus descendientes sobre el ring.

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