La comisión judicial ejecutó este miércoles 23 de septiembre de 2026 el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que vivió durante aproximadamente siete décadas en una vivienda del barrio de Retiro, en Madrid. El desalojo ocurrió entre protestas de activistas y un operativo policial; la pensionista salió del inmueble en camilla y fue trasladada a una ambulancia.
El caso ha generado indignación entre organizaciones de inquilinos y vecinos, quienes se concentraron frente al edificio para intentar impedir el lanzamiento. La mujer, que tiene movilidad reducida, abandonó su vivienda alrededor de la una de la tarde, mientras los manifestantes gritaban consignas de apoyo.
Una disputa por el aumento del alquiler
Maricarmen mantenía una disputa judicial con la empresa inmobiliaria Urbagestión, propietaria del inmueble. De acuerdo con la información disponible, el alquiler que pagaba era de aproximadamente 500 euros mensuales, pero la compañía planteó elevarlo a 2 mil 650 euros, un incremento cercano al 275 por ciento.
La mujer había enfrentado varios intentos previos de desahucio. El procedimiento ejecutado el 23 de septiembre fue el cuarto y definitivo lanzamiento, después de que anteriores fechas fueran aplazadas.
Protestas frente al edificio
Decenas de activistas y vecinos acamparon o se concentraron frente al inmueble ubicado en la calle Alcalde Sáinz de Baranda. La Policía Nacional retiró a personas que bloqueaban el acceso, mientras se establecía un cordón de seguridad alrededor del edificio.
La salida de Maricarmen en camilla provocó gritos y muestras de solidaridad entre los manifestantes. Posteriormente, la mujer fue trasladada en una ambulancia para recibir atención y definir su alojamiento inmediato.
El caso vuelve a poner el foco en la crisis de vivienda
El desalojo reavivó el debate sobre el aumento de los alquileres y la falta de alternativas habitacionales para personas mayores en situación de vulnerabilidad. Organizaciones sociales han cuestionado que una pensionista de 87 años tenga que abandonar el domicilio en el que residió durante la mayor parte de su vida.
Tras dejar la vivienda, Maricarmen se trasladaría temporalmente con familiares. El caso se suma a la discusión política y social que existe en España sobre los desahucios, la protección de los inquilinos y el impacto de la presión inmobiliaria en barrios céntricos de Madrid.

