El dólar rozó los 18 pesos en ventanillas bancarias durante el miércoles 23 de septiembre de 2026, en una jornada en la que el peso mexicano se depreció 1.3% frente a la moneda estadounidense. La cotización llegó a 17.99 pesos y cerró en 17.93, después de acumular un aumento de 30 centavos en dos días.
En el mercado mayorista, el tipo de cambio alcanzó momentáneamente las 17.61 unidades y finalizó cerca de 17.51. Con este movimiento, el dólar registró su nivel más alto desde el 23 de julio de 2026.
Mayores rendimientos en Estados Unidos presionan al peso
La depreciación del peso ocurrió en un contexto de mayores tasas de interés en Estados Unidos y una reducción del diferencial entre los rendimientos de México y ese país. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cerró en 5.11%, su nivel más elevado desde mediados de julio de 2007.
El aumento en los rendimientos de los bonos estadounidenses reduce el atractivo relativo de las inversiones denominadas en pesos y puede desincentivar el carry trade, estrategia que busca aprovechar las diferencias de tasas de interés entre distintos mercados.
Otros factores de presión para el mercado
El comportamiento del peso también se vinculó con una mayor aversión al riesgo, la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de energéticos y fertilizantes. A estos factores se sumó la preocupación por un posible límite de Estados Unidos a sus exportaciones de diésel, medida que podría afectar a la industria mexicana.
Pese al retroceso de la moneda mexicana, los diferenciales de largo plazo permanecen relativamente atractivos, lo que podría ofrecer respaldo al peso. La demanda por activos de mercados emergentes también puede limitar una depreciación adicional.
Banxico mantiene la tasa objetivo en 6.50%
El Banco de México mantuvo el 24 de septiembre de 2026 la tasa objetivo en 6.50%. En la misma fecha, el tipo de cambio publicado por el banco central se ubicó en 17.5030 pesos por dólar, una referencia cercana al nivel mayorista reportado al cierre de la jornada previa.
El desempeño del peso continuará sujeto a la evolución de las tasas internacionales, los rendimientos de los bonos estadounidenses, la inflación y las condiciones de riesgo para los mercados emergentes.

