En Monterrey, mujeres que han vivido abandono, violencia, problemas de salud mental y situación de calle encuentran en Salud Mental para Indigentes A.C. (Sampin) un espacio de atención, protección y acompañamiento para reconstruir su vida.
La asociación ofrece alimento, atención médica, psicológica y psiquiátrica, además de actividades para recuperar habilidades, fortalecer la autonomía y reconstruir redes familiares y sociales. Su programa Espacio Seguro atiende a mujeres de entre 18 y 59 años que requieren apoyo residencial.
Una historia marcada por el abandono
Estefanía Elizabeth Cisneros Coronado tiene 24 años. Después de perder a su padre y quedar al cuidado de familiares tras la partida de su madre, enfrentó carencias y fue obligada durante su infancia a pedir dinero y vender dulces en la calle.
Durante un periodo dormía en el patio de una vivienda, junto a un perro. Ahora cuenta con una cama, alimento, atención médica y la posibilidad de trabajar algunas horas fuera del albergue. Su objetivo es conseguir un empleo y una casa propia.
Yo quiero salir adelante, quiero trabajar y buscar una casa donde vivir.
Una problemática que rebasa los refugios
Datos proporcionados por Protección Civil de Nuevo León estiman que cerca de 5 mil personas viven en situación de calle en Monterrey. La dependencia calcula aproximadamente mil mexicanos y hasta 4 mil migrantes, aunque reconoce que no existe un censo formal y que la cifra puede variar según el flujo migratorio.
Alrededor de 86 por ciento de las personas en esta situación se concentra en el primer cuadro de la ciudad. Para Sampin, el fenómeno está relacionado con factores como la precariedad económica, la migración, las adicciones, el deterioro de la salud mental y la ruptura de las redes familiares.
La organización advierte que las personas sin hogar pueden enfrentar distintos riesgos, entre ellos violencia, explotación y trata, debido a la falta de redes de apoyo y de familiares que puedan localizarlas o protegerlas.
La demanda de atención ha aumentado
Durante 2025, Sampin atendió a 918 personas mediante sus distintos servicios: 61 por ciento fueron mujeres y 39 por ciento hombres. La cifra representa un aumento respecto de las 168 personas atendidas en 2023 y las 611 registradas en 2024.
Del total de casos de 2025, 58 por ciento correspondió a Monterrey, 19 por ciento a Escobedo y 14 por ciento a Apodaca. Entre las condiciones de salud mental atendidas se reportaron depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno límite de la personalidad y trastorno bipolar.
Además del programa residencial para mujeres, la asociación ofrece consultas externas para mujeres y hombres a partir de los 12 años.
Ángela volvió a imaginar su futuro
Ángela Salazar Chacón tiene 37 años. Su padre se fue antes de que naciera y perdió a su madre por cáncer de mama cuando tenía 10 años. Después pasó por distintos hogares, recibió diagnósticos de esquizofrenia y trastorno bipolar, y en uno de sus momentos más difíciles pasó una noche en la calle.
Desde que llegó a Sampin recibe tratamiento y participa en actividades para fortalecer su autonomía. Describe su vida anterior como difícil, pero ahora asegura que tiene esperanza y que se imagina trabajando, estudiando y saliendo adelante.
Recuperar la identidad y la autonomía
Para Sampin, brindar un techo es apenas el inicio. El proceso busca que las mujeres estabilicen su salud, puedan convivir en comunidad y recuperen capacidades para avanzar hacia la reintegración familiar, laboral y social.
Ana María Solbes Marín, directora de la asociación, explica que algunas mujeres llegan sin saber quiénes son, cómo se llaman o si tienen familiares. Por ello, parte del acompañamiento consiste en ayudarlas a reconstruir su identidad y crear nuevamente una red de apoyo.
Sampin nació en 2010 y actualmente trabaja con instituciones públicas y otros organismos para canalizar a mujeres que requieren refugio, rehabilitación psicosocial y atención integral. En diciembre de 2025, el Gobierno de Nuevo León informó la firma de un convenio con la asociación para atender a mujeres víctimas de violencia y en situación de calle.
La recuperación de Estefanía y Ángela aún continúa, pero ambas han comenzado a proyectar una vida distinta. Para ellas, contar con un hogar, estudiar, trabajar y recuperar la independencia representan pasos concretos para dejar atrás el abandono y volver a construir un futuro.

