Norma Alicia Moreno Figueroa, jefa de información y columnista del periódico El Popular, y su director, Ernesto Flores Torrijos, fueron asesinados el 17 de julio de 1986 frente a las oficinas del diario en Matamoros, Tamaulipas. El doble homicidio ocurrió después de una serie de amenazas y agresiones relacionadas con el trabajo periodístico de ambos.
A 40 años del crimen, el caso permanece sin un esclarecimiento pleno ni responsables sancionados. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó deficiencias en la investigación y señaló que la averiguación previa quedó destruida en un incendio ocurrido en 1990, por lo que recomendó reponer el expediente y reactivar las indagatorias.
Un ataque frente a la redacción
Los dos periodistas fueron atacados cuando llegaban a las instalaciones de El Popular, en la colonia Bancaria. La recomendación 52/1991 de la CNDH asentó que ambos murieron por impactos de arma de fuego en las calles Privada Tipo A y Vizcaya.
La edición del diario se publicó ese mismo día pese al asesinato de su director y de la responsable de información. La redacción decidió continuar con el trabajo periodístico como una forma de evitar que la violencia silenciara al medio.
Amenazas previas contra Norma Moreno
Norma Moreno tenía 24 años y había construido una trayectoria en medios de Matamoros desde finales de la década de 1970. En El Popular escribía la columna política “Buscando Caminos”, desde la que cuestionaba a autoridades locales, señalaba presuntas irregularidades y abordaba la relación entre funcionarios, corporaciones de seguridad y grupos criminales.
Antes del homicidio aparecieron panfletos con ataques personales contra la periodista en distintos puntos de Matamoros. También se documentaron un intento de interceptarla y llamadas de amenaza dirigidas tanto a ella como a Ernesto Flores.
En agosto de 1984, Flores Torrijos envió un telegrama al entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, para denunciar agresiones contra Moreno durante un incidente en oficinas de prensa del ayuntamiento y advertir sobre el riesgo de que ocurrieran hechos más graves.
Una investigación marcada por la impunidad
La CNDH concluyó en su recomendación de 1991 que la investigación no había producido resultados para identificar y detener a los responsables. El organismo también señaló retrasos en las diligencias y cuestionó que el expediente original hubiera sido destruido por un incendio en el Centro de Readaptación Social de Matamoros.
La comisión calificó la demora como una denegación de justicia y pidió al gobierno de Tamaulipas concluir la reposición del expediente, así como iniciar o reiniciar la investigación del asesinato de Norma Moreno y Ernesto Flores.
Documentos revisados décadas después por el Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico recuperaron reportes de inteligencia sobre las amenazas previas contra los periodistas y sobre el contexto de violencia política y criminal que prevalecía en Matamoros durante los años ochenta.
La primera mujer periodista asesinada en México
El caso de Norma Alicia Moreno ocupa un lugar particular en la historia de la violencia contra la prensa en México: distintos registros la identifican como la primera mujer periodista víctima de violencia letal en el país.
Su asesinato y el de Ernesto Flores ocurrieron en una ciudad fronteriza donde periodistas locales denunciaban la influencia de redes criminales y sus posibles vínculos con autoridades. Cuatro décadas después, el doble homicidio continúa como un ejemplo de las consecuencias de la falta de justicia para quienes investigan y cuestionan al poder.

