El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el miércoles 23 de septiembre de 2026 al mandatario chino Xi Jinping en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, como parte del inicio de una visita de Estado de tres días a Washington.
La recepción incluyó honores militares y antecede a las reuniones formales entre ambos líderes, previstas para abordar comercio, inteligencia artificial, la situación en Irán y las tensiones relacionadas con Taiwán.
Una recepción poco habitual
Trump acudió personalmente a la pista para recibir a Xi, una práctica poco común entre presidentes estadounidenses durante la llegada de líderes extranjeros. La ceremonia incluyó salvas de cañón, un cordón de honor, banderas de Estados Unidos y China, la participación de la Banda de la Fuerza Aérea estadounidense y vuelos de exhibición de aviones B-1.
La visita de Xi es la primera que realiza a Washington desde 2015. El mandatario chino permanecerá tres días en Estados Unidos y participará en actividades oficiales junto con su esposa, Peng Liyuan.
Extienden la tregua comercial
Antes del encuentro presidencial, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó que Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero el llamado acuerdo de Busan, una tregua comercial que buscaba reducir la escalada arancelaria entre las dos mayores economías del mundo.
El anuncio se produjo después de una reunión entre Bessent y el viceprimer ministro chino, He Lifeng. El entendimiento ofrece margen para continuar las negociaciones, aunque persisten diferencias en comercio, tecnología y seguridad.
Agenda diplomática
La agenda de la visita contempla una ceremonia oficial en la Casa Blanca, conversaciones privadas entre Trump y Xi, un banquete de Estado y una visita a los Archivos Nacionales. También se prevé que ambos gobiernos revisen asuntos vinculados con la inteligencia artificial y la relación económica bilateral.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington y Beijing tienen la obligación de mantener el diálogo al más alto nivel, aunque reconoció discrepancias importantes, incluida la posible venta de armas estadounidenses a Taiwán, cuya soberanía reclama China.
La visita ocurre durante la semana de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas y en un contexto de tensiones internacionales por los conflictos en Irán y Ucrania. La cumbre buscará preservar la comunicación entre ambos gobiernos mientras continúan las diferencias estratégicas.

