Wilber Garcés, un venezolano de 28 años, fue herido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) el domingo 20 de septiembre en Austin, Texas, mientras realizaba una entrega de comida. El migrante fue llevado a un hospital y posteriormente quedó bajo custodia federal en el centro de procesamiento de ICE en Pearsall, con una bala alojada cerca de la columna.
Durante una llamada telefónica realizada el lunes 21 de septiembre, Garcés relató que continúa con dolor y que no recibió la atención médica que esperaba. “¿Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele?”, expresó al referirse a la decisión de no retirar el proyectil.
El incidente ocurrió durante una entrega de DoorDash
Garcés explicó que conducía un Toyota Corolla azul por el norte de Austin cuando una camioneta negra sin identificaciones visibles lo golpeó por un costado. Según su relato, un hombre se identificó como agente migratorio y le pidió que descendiera del vehículo.
El venezolano dijo que aceptó bajar, pero pidió primero estacionarse para no quedar atravesado en la calle. Afirmó que realizó una vuelta en U, la camioneta volvió a impactar su automóvil y después escuchó un disparo que lo alcanzó en la espalda.
Las autoridades locales informaron que el hombre fue trasladado a un hospital en condición grave, pero estable. La investigación del caso está a cargo de agencias federales, con participación de Investigaciones de Seguridad Nacional y el FBI.
Traslado a un centro de detención
Después de recibir atención hospitalaria, Garcés fue entregado a agentes federales y trasladado al South Texas ICE Processing Center, en Pearsall, una localidad ubicada aproximadamente a 200 kilómetros al suroeste de Austin.
El migrante aseguró que la bala no fue retirada porque se encontraba cerca de la columna. También relató que pasó parte de la noche en el centro de detención y que recibió un analgésico hasta la madrugada del lunes.
Un caso migratorio en disputa
Garcés llegó a Estados Unidos en 2024 mediante el programa CBP One y solicitó asilo. Su defensa sostiene que tenía un permiso de trabajo y que un cambio de domicilio no fue procesado correctamente, por lo que no recibió la notificación de una audiencia migratoria.
Al no presentarse a esa audiencia, un juez ordenó su deportación en ausencia. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene, por su parte, que el ingreso de Garcés fue ilegal y que los agentes actuaban dentro de una operación policial cuando se produjo el incidente.
El tiroteo generó protestas en Austin y llamados de autoridades locales para esclarecer de manera independiente por qué un agente federal disparó contra el migrante. La investigación deberá determinar cómo ocurrió la persecución, si se siguieron los protocolos correspondientes y cuál es el estado médico y legal de Garcés.

