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Víctor Palma convierte su experiencia de prisión en una causa por la justicia

Víctor Palma tenía 23 años cuando llegó a la Ciudad de México con la expectativa de comenzar un trabajo como escolta. La oferta terminó en un caso de doble secuestro, una detención, denuncias de tortura y casi 16 años en prisión, una experiencia que ahora convirtió en una causa para acompañar a personas que aseguran haber sido encarceladas injustamente.

Palma recuerda que fue engañado con una supuesta oportunidad laboral. De acuerdo con su testimonio, al llegar a la capital fue involucrado en un secuestro y permaneció retenido junto con las víctimas antes de ser detenido por policías.

El activista ha relatado que, después de su arresto, fue golpeado, amenazado y sometido a actos de tortura para que se incriminara en el delito. También sostiene que las víctimas declararon que él no había participado en el secuestro; sin embargo, fue enviado al Reclusorio Oriente y enfrentó un proceso que se prolongó durante años.

“Imagínate, o sea, vienes con la ilusión del trabajo de tus sueños. Vienes con la ilusión de darle a mi hija una mejor calidad de vida. De repente, ya estás detenido, ya te golpearon, ya te amenazaron, ya me tienen secuestrado, me aterrorizan, me torturan”.

Durante su permanencia en prisión, Palma comenzó a trabajar dentro del reclusorio mientras buscaba demostrar su inocencia. Según su relato, la sentencia y el aislamiento familiar afectaron profundamente su salud emocional; incluso atravesó un periodo de consumo de drogas y pensamientos suicidas.

De la experiencia personal a La Palmiza

Tras recuperar su libertad, Palma impulsó un proyecto que posteriormente se convirtió en La Palmiza. El colectivo trabaja junto con abogados y busca orientar a familias cuyos seres queridos enfrentan procesos penales sin pruebas suficientes, acusaciones que consideran injustas o posibles abusos dentro del sistema de justicia.

“Hoy siento que esa es la misión: justicia”, afirma Palma al explicar el motivo por el que decidió transformar su historia en acompañamiento para otras personas.

Entre los casos que ha acompañado se encuentran el de Juan Jesús, un vigilante acusado del feminicidio de Edith Guadalupe, ocurrido el 22 de abril, y el de Kevin. La participación del colectivo se centra en respaldar a las familias y revisar las circunstancias de los procesos.

El contexto de las personas privadas de la libertad

La historia de Palma ocurre en un sistema penitenciario donde miles de personas permanecen privadas de la libertad sin una sentencia. De acuerdo con datos del Inegi citados en la investigación, al cierre de 2024 había 236 mil 773 personas encarceladas en México y 36.3% no contaba con sentencia.

Con su trabajo, Palma busca que los casos de quienes enfrentan procesos prolongados, denuncian tortura o cuestionan la suficiencia de las pruebas no queden sin acompañamiento. Su experiencia personal se convirtió así en el punto de partida de una labor enfocada en la defensa y orientación de familias ante la justicia penal.

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