El 22 de junio de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) confirmó que se concluyó la cuarentena de los ocho pasajeros estadounidenses que permanecían en una unidad especializada en Nebraska tras haber sido potencialmente expuestos al hantavirus durante un brote en el crucero MV Hondius.
Las autoridades indicaron que ninguno de los ocho desarrolló síntomas durante el periodo de observación de 42 días, por lo que fueron autorizados a abandonar la instalación médica donde permanecían bajo monitoreo. La medida cierra una respuesta sanitaria que incluyó la repatriación y el seguimiento de 18 ciudadanos estadounidenses.
El brote, vinculado a la variante de los Andes del hantavirus, dejó al menos tres fallecidos en la travesía y motivó una operación internacional para desembarcar y repatriar a pasajeros y tripulación. La OMS, el HHS y los centros de control y prevención señalaron que, aunque el Andes puede transmitirse entre personas en casos raros, la mayoría de las infecciones por hantavirus se asocian al contacto con roedores o sus excretas.
Funcionarios de salud resaltaron que la cuarentena y el seguimiento clínico de 42 días —periodo máximo en que se han observado síntomas en brotes previos— fueron medidas preventivas para detectar a tiempo posibles casos y proteger la salud pública.
El HHS señaló que la respuesta implicó coordinación con autoridades estatales y socios internacionales y que el monitoreo continuará a través de los servicios de salud estatales cuando corresponda. Por ahora no se han confirmado casos secundarios atribuibles a este brote en Estados Unidos.






